“Tenemos la esperanza de que esto no solo sea un revisionismo”

Por Lucio López Rosanova.

  Es miércoles y los jardines del bosque se ven casi vacíos. El domingo pasado, luego de la goleada a Vélez, en las tribunas se notaba un ambiente de felicidad y con un sol rajante, el ‘triperio’ –como llaman a los hinchas de Gimnasia- se retiraba contento por el cometido de su equipo. Pero hoy, solo se encuentran algunos trabajadores del Club y también se llevan a cabo las clases de yoga para adultos mayores y las canchas de tenis están ocupadas por unos ociosos del deporte. Mientras, algunos pasean por las instalaciones que el Club presta.

  Minutos antes de que llegara Osvaldo Sagastibelza, de unos cuarenta años y con pelo largo que se entremezcla con la barba, el cielo amenaza con caerse abajo y amargar la tarde en el bosque para los turistas que paseaban por las tribunas de la calle 60, por los jardines y sus piletas fuera de temporada.

 Osvaldo lleva puesto una campera de la marca de las tres tiras a modo de prever la lluvia que se aproxima y unos jeans con zapatillas. Es miembro de la Subcomisión de Cultura del Club Gimnasia y Esgrima La Plata y uno de los encargados del museo inaugurado, según él reciente para tanta historia, en el año 2000. Además, trae en una de sus manos, algunas cosas para el museo. Entre ellas se encontraban viejas camisetas de históricos jugadores en perfecto estado y los guantes de arquero de Carlos Navarro.

  Una de las oficinas del museo debajo de la platea que lleva el nombre del doctor Rene Favaloro fue el lugar indicado para la charla, una habitación plagada de estanterías repletas con libros encuadernados, con archivos de diarios y fotos de otra época gloriosa, una escala del estadio del bosque, cuadros de históricos equipos y lo que más me atrajo, las camisetas utilizadas por los jugadores el día 25 de marzo de este año. Esas camisetas, conmemoraban los 41 años de la última dictadura cívico-militar con el pedido de “Memoria Verdad Justicia” debajo de los apellidos Piovoso-Sanchez-Ciancio.

  Antonio Enrique Piovoso, Miguel Benancio Sánchez y Luis Alberto Ciancio. Tres jugadores: un arquero, un futbolista devenido en atleta y un mediocampista. Tres historias: Piovoso era estudiante de Arquitectura, Sánchez trabajaba en el Banco Provincia de Berazategui y militaba en una unidad básica de la Juventud Peronista de Villa España y Ciancio estudiaba Ingeniería y militaba en el Partido Comunista Marxista Leninista (PCML). Tres detenidos-desaparecidos por la última dictadura cívico-militar.

  Osvaldo, mientras acomoda la campera en el respaldo de su silla, me cuenta que era necesario abordar estos temas, más allá de tener la obsesión de tratarlo con anterioridad. Pero con la reciente Comisión Directiva, la Subcomisión de Cultura se conformó definitivamente el día ocho de ese mes y la fecha más reciente era el 24 de marzo.

  A modo de puntapié para que el hincha conozca la historia de estos jugadores que tuvieron un paso por su Club, realizaron un homenaje en cancha e hicieron una muestra en el estadio del bosque para recuperar esa memoria perdida. ¿Cómo lo hicieron? Revelando las pocas fotos existentes sobre los jugadores, pequeños fragmentos que cuentan su historia y acudiendo a un muestrario fotográfico del Museo de Arte y Memoria de la Comisión Provincial por la Memoria. Y también, exhibiendo un banner antes del arranque del partido que decía: “Historia, Identidad, Pertenencia, Memoria, Verdad, Justicia”.

  Además, dice que muchos clubes lo tomaron como un gesto distintivo dentro de lo que era la actividad de un domingo más. Y también cree que ese puntapié abre posibilidades para que otros clubes lo tomen como una bandera y empiecen a hacer otros tipos de acciones similares a las de aquel 25. Muchos fueron los periodistas del ámbito nacional que se acercaron luego del homenaje a los tres del ‘Lobo’ para ahondar en la temática y llevar a cabo su investigación. Algo que le causó mucha sorpresa esa tarde, fue la realización de un informe para un programa deportivo del canal Torneos y Competencias.

  Gimnasia al ser un Club social, cumple su rol y también se involucra en el contexto que atraviesa y atravesó. En el mes de mayo, cuando se intentaba aprobar el 2×1 a los genocidas de la última dictadura condenados por crímenes de lesa humanidad, el ‘Lobo’ levantó las banderas para repudiar el fallo de la Corte. También, a la hora de homenajear a los héroes de Malvinas cada 2 de abril, desde hace treinta años. Y también, uno de los pocos clubes en exigir la aparición con vida del joven Santiago Maldonado tras su desaparición.

  Uno de los homenajeados fue Antonio Piovoso, el único jugador del futbol argentino que llegó a jugar en primera división, desaparecido el 6 de diciembre de 1977, con tan solo veinticuatro años, en la galería Williams dónde funcionaba un estudio de arquitectos en el que se desempeñaba como dibujante.

 Piovoso, oriundo del barrio Gambier a las afueras de la ciudad de La Plata, jugó tres partidos solamente en el Torneo Metropolitano de 1973 como el suplente de Hugo Orlando Gatti y en dos ocasiones entró a sustituir al ‘Loco’. Sus inferiores las hizo en el otro club “popular” hasta la tercera división, hasta que llegó a Gimnasia. Su retiro fue en el año 1976 luego de pasar por varios clubes del interior del país. Su ocupación se dividía entre la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP y el estudio de arquitectos de José Luis Diez y Jorge Busteros. Nunca se pudo saber si Antonio Piovoso militaba en alguna organización, que como mucho repartió volantes alguna vez acompañado a su amigo Jorge Moirano.

  El día de su desaparición, cuatro personas de civil armadas y con anteojos irrumpieron en el estudio justificando un “procedimiento de rutina” pero en realidad, buscaban a Jorge Alberto Martina, que trabajaba en el estudio, estudiaba Arquitectura en la UNLP y militaba en el PCML. También, ubican en esa situación a uno de los 20 rugbiers desaparecidos de La Plata Rugby Club (LPRC), llamado Otilio Pascua, quien había sido secuestrado un mes antes en la ciudad balnearia de Mar del Plata. Según María Luisioni, presente en el lugar de los hechos y de frente a una pared, escuchó decir a uno de los policías “a vos te llevamos porque no dijiste nada”. Al darse vuelta luego de escuchar ir a los autos, el ex arquero de Gimnasia ya no estaba en el lugar. De allí, son llevados los tres (Piovoso, Martina y Pascua) según las declaraciones del hermano de Jorge Martina, Rubén, al centro clandestino de detención “La Cacha” ubicado a las afueras de la ciudad de La Plata, contiguo al penal de Olmos. Aquel procedimiento se llamó “Operativo Escoba”.

  Sagastibelza cree una contradicción que el fútbol siendo algo tan popular en la cultura argentina, no reconozca a un jugador que fue detenido-desaparecido por la última dictadura cívico-militar. Y alega que tiene que ver con muchas cosas, una de ellas son las consecuencias que podía haber al identificar algún signo político en aquella época. Y también que hoy en día con el paso del tiempo y a casi cuarenta años de su desaparición, que la Asociación de Futbol Argentino (AFA) apoye esta iniciativa, es un avance.

  El caso de Luis Alberto Ciancio, un joven mediocampista de las inferiores del Club, que vistió la azul y blanca desde las divisiones infantiles hasta la tercera división y que también estudiaba en la UNLP como Piovoso, es otro de los deportistas vinculados al Club. Además, militaba y era cuadro político en el PCML. Tenía veinticinco años cuando fue secuestrado a la salida de su trabajo en Vialidad Provincial ubicada en la calle 7 de La Plata. También, el mismo día fue secuestrada su compañera y madre de su hijo Federico, Patricia Dillon, en el Banco Provincia de Berisso donde trabajaba. Aunque también circula una hipótesis de que fue desaparecida en donde se ubicaba “Casa Beige” en las calles 48 y diagonal 80.

  Ciancio permaneció detenido en el Pozo de Banfield y fue fusilado de tres tiros. Sus restos fueron encontrados por el Cuerpo de Antropología Forense en el cementerio de Avellaneda el 21 de abril de 2009. Los restos de su mujer fueron encontrados en la década de los noventa en un cementerio de Boulogne. Hoy en día, sus restos descansan en el cementerio de Berisso y Luis Alberto Ciancio es el primer desaparecido identificado de la localidad.

Miguel Benancio Sanchez, además de desempeñarse como futbolista y atleta, era un poeta. Su paso por el fútbol en Gimnasia fue breve, llegó hasta la cuarta división con veintiún años. Pero se decidió por trabajar en el Banco Provincia de Berazategui  y luego en la sede central de Buenos Aires. Su carrera como deportista siguió, pero lejos del ‘Lobo’. Continuó como atleta federado del Club Atlético Independiente y sus últimas carreras fueron la carrera de “San Silvestre” en San Pablo, Brasil, dónde se corría hasta el 31 de diciembre de 1977 y la carrera de Maldonado en Uruguay.

Su regreso a Argentina fue el día 5 de enero de 1978, pero tres días después un grupo de entre seis u ocho personas armadas, según describe su hermana Elvira frente al juez Leopoldo Schiffrin , irrumpe en su domicilio de Villa España, en el partido de Berazategui en busca de su hermano. Miguel, solo tenía 25 años y fue secuestrado por su militancia en la Unidad Básica de la Juventud Peronista de Villa España.

  Además de su militancia y su amor al deporte, alguna vez Miguel Sánchez escribió:

“(…) Para vos, atleta

que recorriste pueblos y ciudades

uniendo Estados con tu andar

Para vos, atleta

que desprecias la guerra y ansías la paz.”

  Hace varios años, a modo de homenaje y en su nombre, en Bella Vista, en el Centro Nacional de Alto Rendimiento (CENARD), La Plata, Villa España, entre otros lugares de Argentina e inclusive en Roma, se corre “La corsa di Miguel”, en español: “La carrera de Miguel”. Y además, la copa del Campeonato de Primera División 2013 lleva su nombre.

  Al despedirme de ‘Pacheco’, me dirijo a la salida de la cancha junto a Osvaldo y antes de saludarlo me comenta:

-También estamos investigando acerca de un posible jugador de básquet del Club, o alguien muy cercano a esa disciplina. Además de las historias de algunos hinchas que también fueron desaparecidos en esos años. Cualquier cosa que sepa, te chiflo.

  Todas las certezas con las que me iba, se ampliaron. El posible caso del jugador de básquet me dejo paralizado, pero también me hizo saber que Gimnasia no condena al olvido a sus deportistas y a aquellos que quisieron y defendieron tanto al ‘Lobo’ como a sus ideales. Como Piovoso, Ciancio y Miguel Sánchez por quienes en la entrada a la cancha, una baldosa reclama Memoria, Verdad y Justicia.

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